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Tesorería

Previsión de tesorería para pymes: cómo anticipar las tensiones de caja

Juan Mora-Figueroa, . Actualizado el . 6 min de lectura.

Cierras el año con beneficios. El negocio crece y las ventas suben. Y sin embargo hay un día cada mes, casi siempre cerca de las nóminas o de un vencimiento de impuestos, en el que miras el saldo de la cuenta y no tienes del todo claro si vas a llegar.

Esa contradicción, ganar dinero y andar siempre justo de caja, es una de las más comunes en las pymes y de las que peor se entienden. Y la respuesta casi siempre es la misma: falta una previsión de tesorería.

Rentabilidad y liquidez

Confundir beneficio y caja es lo que mete en apuros a empresas que van bien. Vendes y registras el ingreso, pero cobras a sesenta o noventa días. Mientras tanto, pagas nóminas, proveedores e impuestos en fechas que no esperan. Una empresa puede ser muy rentable sobre el papel y, aun así, no tener el dinero en la cuenta el día que toca pagar.

La rentabilidad te dice si el negocio gana dinero a medio plazo. La liquidez te dice si puedes pagar lo de este mes. Son dos preguntas distintas, y la segunda es la que puede cerrarte la empresa aunque la primera vaya perfectamente.

La previsión de tesorería a 13 semanas

La herramienta que ordena todo esto es una previsión de caja: una proyección de qué dinero va a entrar y a salir, semana a semana, durante los próximos meses. El horizonte que mejor funciona para el día a día es el de trece semanas, un trimestre: suficiente para ver venir los problemas con margen de reacción y lo bastante corto para ser fiable.

A diferencia de la contabilidad, que registra lo que ya ha pasado, la previsión muestra qué va a ocurrir con tu caja si nada cambia. Es lo que necesitas para decidir con criterio: si puedes permitirte esa contratación, si aguantas hasta el cobro grande o si conviene mover una línea de crédito antes de necesitarla de urgencia.

Las señales tempranas de una tensión de caja

Hay avisos que aparecen antes del apuro, si sabes leerlos. Tiras de la póliza de crédito de forma recurrente solo para llegar a fin de mes. Empiezas a aplazar pagos a proveedores y a recibir avisos. El saldo de la cuenta marca el ritmo de tus decisiones, en lugar de marcarlo tu plan. Te enteras de que un mes va a ser apretado cuando ya estás dentro de él.

Cada una de estas señales dice lo mismo: estás gestionando la caja con información atrasada. Una previsión las convierte en algo que ves venir con semanas de antelación, cuando todavía puedes hacer algo al respecto.

Del Excel reactivo a la tesorería gestionada

La mayoría de las pymes lleva la tesorería en una hoja de cálculo que se actualiza de forma irregular, normalmente cuando ya hay un problema encima de la mesa. El cambio que importa es pasar de reaccionar a anticipar: una previsión que se revisa con disciplina, que se compara con lo que de verdad ocurrió y que se ajusta sobre la marcha.

Hoy, además, buena parte del trabajo pesado de mantenerla al día (traer los movimientos del banco, cruzarlos, recalcular) puede estar conectado y actualizarse casi en tiempo real, lo que deja el esfuerzo donde aporta: en decidir qué hacer con lo que la previsión te muestra, no en construirla a mano. La herramienta importa menos que el hábito de mirar hacia delante.

Cuándo conviene externalizar el control de tesorería

Gestionar la caja con criterio requiere tiempo y oficio, y en una pyme ese trabajo suele recaer en el gerente, que ya atiende muchas otras funciones, o no recae en nadie. Tiene sentido externalizar ese control cuando la caja va apretada de forma habitual, cuando el crecimiento ha hecho los flujos más difíciles de prever, o cuando simplemente quieres dejar de gestionar la tesorería por intuición. Es una de las funciones donde antes se nota tener una dirección financiera al lado. Una tensión de liquidez que nadie ha anticipado suele salir bastante más cara que tener ese control.

La caja es la que paga las nóminas

Tener beneficios es necesario, pero no te paga las nóminas a fin de mes; eso lo hace la caja. Con una previsión de tesorería, las decisiones de pago, inversión y financiación se toman con semanas de margen.

En Argamo ayudamos a las empresas a montar y gestionar esa previsión para que las tensiones de caja se vean venir con tiempo, en lugar de sufrirse por sorpresa.

Escrito por

Juan Mora-Figueroa

Socio de Argamo

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